Llegamos a Gijón después de un largo viaje. Salimos de Euskera, atravesamos Cantabria y llegamos a Asturias.
Por suerte desistimos de venir por caminos internos locales, por miedo a perdernos. Vinimos por la A8. Un solo peaje en el país vasco.
Entramos a Bilbao a ver el Museo Guggenheim (o como sea) y lo primero que encontramos fue el estadio del Atletic.
Después el Museo, impresionante.
Después de la inauguración del museo, se construyeron varios edificios de arquitectos famosos en la ciudad (eso lo leí ahora, así que a algunos les saqué fotos sin ener idea de qué eran). La ciudad es hermosa, me encantó. El museo le produjo un cambio increible, y eso se nota. Se nota comparando con las ciudades alrededor de ella.
No encontramos la salida de Bilbao con la misma rapidez que el estadio y el museo, pero finalmente lo logramos.
No pensábamos entrar en Santander pero la autopista nos llevó justo al centro. Y ya que estábamos, buscamos el estadio del Racing Club.
La atravesamos y siguiendo siguiendo, encontramos el camino a Oviedo. Y 198 hermosos km al costado del mar, acá estamos.
Gijón es una ciudad moderna, que ha crecido en el último siglo (al menos tiene muchos edificios modernos). Rápidamente encontramos el hotel, que contrariamente a lo que creía, esta cerca del centro.
Cenamos frente al mar, en un lugar que se llama La Buena Vida.
Tenemos que resolver que hacer mañana, porque no tenemos reserva para la noche. Y estamos un poco cansados como para seguir hacia el oeste. Veremos.




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