Y resolvimos seguir a nuestro segundo objetivo, el Mercado Tradicional de Bretxa, un viejo mercado convertido centro comercial. Se mantiene una zona con puestos (modernos, limpios y muy bonitos) donde compramos unos pulpitos que comimos al lado del río. Gracias al mercado encontramos la ciudad vieja, donde finalmente descubrimos a la gente (habíamos visto poca en las calles de San Sebastián). Un barrio lleno de bares, donde mucha gente tomaba un vino y comía pinxos, muchos parados en la puerta.
Después de una larga caminata llegamos al hotel y rápidamente comenzó a llover. Como no mejoraba a la tarde nos fuimos en auto a Irún y a Hondarribia. Yo conocía algunas cosas de Irún porque, durante los años del Plan Estratégico de Junín, entre ambas ciudades había un convenio de cooperación. Supuestamente lo que nos hermanaba era que Irún tenía un centro ferroviario muy importante. No vi otras similitudes entre ambas. No recordaba que Hondarribia tenía playas, sí recordaba la pista de aterrizaba construída casi sobre el agua. Me parecieron dos ciudades muy bonitas, con mucha vida y movimiento este sábado a la tarde lluvioso en el que las recorrimos. Nos faltó Hendaya, pero se hacía de noche.
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